María Penado Psicóloga forense

Más allá de la clínica: La importancia vital del Psicólogo Forense en la evaluación del Acoso Laboral

El acoso laboral, conocido como mobbing, es una de las lacras psicosociales más destructivas del mundo del trabajo. Sus efectos trascienden la esfera profesional, generando un profundo y prolongado daño psíquico en la víctima. Sin embargo, en el complejo engranaje de la justicia, la simple alegación de acoso o la presentación de un diagnóstico clínico no siempre son suficientes. 

El punto de inflexión de cualquier caso de acoso laboral es la determinación del nexo causal. Un diagnóstico de ansiedad o depresión no prueba por sí mismo el mobbing, pues estos trastornos pueden originarse en múltiples estresores vitales (problemas familiares, duelos, otras enfermedades).

El psicólogo forense debe emplear una metodología rigurosa para establecer si las conductas de acoso alegadas son la causa principal, directa y suficiente del daño psicológico actual. 

El resultado final es el Informe Pericial Psicológico, un documento que se convierte en la voz técnica y objetiva en el juicio. Debe ser claro, estar bien fundamentado en la ciencia psicológica y utilizar un lenguaje que responda directamente a las preguntas legales: ¿Existe daño? ¿Es compatible con el acoso? ¿Cuál es el nexo causal?

En definitiva, la intervención del psicólogo forense es crucial. Sin su rigor, el sufrimiento por acoso laboral podría quedar relegado al ámbito de la mera creencia o el conflicto interpersonal.